Vocación Vitícola

Volviendo al tema que nos reúne en este radical-OH. Quisiera recuperar en las próximas líneas algunos de nuestros argumentos en los que sustentamos nuestra lucha.

Con el momento que vive el vino mexicano, parecería innecesario abogar por el valor que tiene la vitivinicultura en el estado de Baja California. Sin embargo, me gustaría hacer énfasis, en que gracias al valor agrícola que tienen los valles que circundan Ensenada, tenemos, aquí, en Baja California, una viticultura que nos regala frutos de un valor enológico ¨clase mundial¨ que además de darnos identidad y arraigo. Los valles de Guadalupe, Santo Tomas, San Vicente y Uruapan -por su características climáticas- son un claro ejemplo de lo que nosotros consideramos ¨vocación vitícola¨ . Si nos diéramos a la tarea de evaluar, a lo largo y ancho de nuestro bello México ¿dónde crece mejor la vitis vinífera? Sin lugar a duda, la respuesta de la madre tierra sería Ensenada. Usted quizás dirá que es exagerado mi comentario. Sin embargo, créame estimado lector, -dejando a un lado las pasiones regionales-, los valles de influencia oceánica, de ¨corte¨ mediterráneo, con que cuenta el municipio de Ensenada, hacen que la uva europea (vitis vinísfera) se sienta en casa. La pregunta obligada es ¿por qué si es un lugar único en México, nos empeñamos en deformar tan valiosa vocación? La respuesta parece no ser nada clara y créame después de 30 años de esta nueva era vitícola en México, nosotros mismos tenemos una gran confusión.- al menos eso muestran muchas de nuestras acciones-. Para diferenciar entre una verdadera vocación y la oportunidad que genera el desarrollo de una actividad. Hay que tratar de explicar la sutileza que existe entre ambas palabras. -Esperando que algunos de mis colegas no se ¨cuelguen¨ de la lámpara-.

Vocación es que: gracias a las bondades climatológicas y edafológicas –existentes- que nos otorga la naturaleza en nuestra región, se pueden cultivar uvas y hacer vino en el valle de Guadalupe (y otros valles costeros).

Oportunidad es hacer cualquier tipo de actividad que aprovechando la ¨existencia¨ del vino. Se realice bajo el paraguas de la verdadera vocación. El enoturismo en todas sus vertientes; salas de degustación, restaurantes, hoteles, fraccionamientos enocampestres: Nacen como resultado de la vocación vitícola del sitio. Los conciertos, paseos, carreras y de más expresiones multitudinarias, obedecen a la explotación de una oportunidad generada por la verdadera vocación. Que pasará –como está pasando- si la suma de actividades -¨oportunidades¨ – va deteriorando la vocación. Que pasará –como está pasando- si nuestro quehacer, momento a momento, acción por acción, va desquebrajando los núcleos agrícolas . Que pasará –como está pasando- si nuestros desarrollos, domina la actividad que le dio origen y sustento. En que momento todo lo demás se volvió más importante que la vocación vitícola. Yo la verdad no lo sé ¡lo que si sé! es que en la diversidad territorial de nuestro país – que créanme- es de las más ricas y variadas del mundo existen muy pocos lugares, muy pocas hectáreas con las particularidades de los valles costeros de Baja California y nosotros empeñados en destruir sus paisajes y acabar con su vocación. Nuestra actuales acciones no construyen, solo destruyen un patrimonio de mexicanos que nos fue encargado y que por lo visto no entregaremos tan buenas cuentas.

Por: hachemuda1958