Mestizaje vitícola

Crisis y necesidades, siempre han abierto un camino de descubrimientos y oportunidades. La actividad vitícola mundial no es la excepción. En los años setentas del siglo XIX apareció en el viñedo europeo una plaga que prácticamente hizo desaparecer la viticultura en Francia, España, Italia y Alemania. La Filoxera;  Dactylosphaera vitifolii, un “rapaz” insecto originario de américa del norte  y cuyo daño podríamos compáralo con el sufrido en Tenochtitlán por la viruela negra durante la conquista.

Desde hace muchos ayeres los estudiosos de la biología, sabían que el remedio de un mal se encuentra en el lugar donde se inicio esa enfermedad.

La filoxera llegó a Europa en 1868, debido a la importación irresponsable (desde el estado de Georgia EUA) de la variedad de vid americana “Isabella”. Dicha importación, buscaba introducir material genético resistente para combatir otra plaga de gran calado que afectaba el viñedo europeo “el oídium”.

Muchos fueron los daños, hasta que se encontró la solución genética al problema: ¨El mestizaje¨, si el mestizaje vitícola fue el inicio de la salvación de la viticultura europea. Ante la nula resistencia de la vitis vinífera a tan voraz plaga, se iniciaron cruzamientos genéticos entre la vid europea y las diferentes especies de vitis americanas. Con estos cruzamientos, nacen el mestizaje vitícola con un importante numero de variedades que en el ámbito ampelográfico se conocen como híbridos productores directos .  

Los híbridos productores directos, proceden de cruzamientos interespecíficos entre Vitis vinífera y otras especies del género Vitis. Su origen, como en los portainjertos, fue la lucha antifiloxérica, buscando además plantas que produjeran uvas de calidad, fueran resistentes a enfermedades fúngicas, en especial a mildiu y oidium, que se adaptasen a suelos y climas variados, en especial la resistencia al frío, que su producción fuera alta, y por último, que produjeran vinos tintos de mucho color.

Si bien es cierto que aquella búsqueda de la panacea, resolvió la problemática filoxérica. También hay que decir que se generó un rechazo a sus características generales de estas variedades que incluso se prohibió su plantación por muchos años. Tal vez para nosotros, los humanos, el racismo puede perfectamente aplicarse a cualquier ser vivo, sean estos humanos, animales, plantas o incluso microorganismos. Quizás el desprecio al mestizaje de nuestro México se extendió al campo vitícola europeo. La pregunta que quedará a resolver es: Si los viñedos europeos están soportados y alimentados por raíces americanas ¿son realmente europeos sus vinos?