El pan, la tortilla y el Mezcal

El proyecto Los Danzantes, surgió hace 25 años, en un México que atravesaba una de las crisis económicas más fuertes que hemos conocido y con una propuesta gastronómica que retaba todo lo establecido: llevar la gastronomía mexicana a un fine dining.

La gastronomía mexicana estaba resguardada en las cocinas de las casas y los mercados, pensar en servir nuestro platos más emblemáticos en un restaurante sonaba a locura. Al hacerlo, enfrentamos a nuestros jueces más severos: nosotros mismos, los mexicanos.

¿Por qué fue tan controversial? No hay una respuesta exacta, pero lo que fue claro es que había un conflicto interno que nos ardía por dentro. Después de pensarlo y repensarlo, llegamos a la conclusión de que nuestra identidad mestiza, producto de la unión de nuestro padre español, conquistador y sanguinario, con nuestra madre indígena, “traidora”, nos dejaba en una auto-orfandad que nos hacía repeler nuestra identidad mestiza.

Pareciera que en este México, son muchos Méxicos, cada uno hemos decidido hacia cuál de nuestros padres –español o indígena- nos sentimos más cercanos y aquellos que aún no lo deciden, se encuentran flotando en una especie de limbo de identidad, sin embargo, desde hace un par de años, el orgullo por nuestro origen indígena ha ganado terreno.

La incorporación de la gráfica prehispánica en nuestra vida diaria es cada vez más presente y con ello, la apertura a descubrir nuestro origen mestizo. Esta nueva oleada dio la bienvenida a revalorar, entre algunas otras cosas, nuevas bebidas de origen: el pulque, los destilados de maíz y el mezcal.

Hay algo, en el fondo de nuestra memoria gustativa, que se ilumina cuando tomamos mezcal. El sabor del maguey cocido está resguardado entre los sabores primigenios de nuestra cultura y es así como logra conectarnos con nuestro origen mestizo.

Así como el mezcal, la convivencia del pan y la tortilla en nuestra mesa es una de las demostraciones más tangibles de nuestro origen mestizo.

El trigo y maíz han logrado, desde su trinchera: nuestras mesas, unir nuestro origen y hacerlo uno sólo.

LOS DANZANTES CREEMOS EN LA GRANDEZA DEL ESPÍRITU DE MÉXICO, SENTIMOS ORGULLO Y PASIÓN POR SU CULTURA Y TRADICIÓN. CAMINAMOS HACIA EL SER EN EL HACER, AMANDO LO QUE HACEMOS Y CÓMO LO HACEMOS PORQUE CREEMOS EN NUESTRA TIERRA.


LOS DANZANTES TRABAJAMOS TODOS LOS DÍAS PARA ENALTECER LOS VALORES CULTURALES DE MÉXICO

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